Moroccan women, the veil and a deeper dilemma

10 08 2009

Velo I am absolutely a big ignorant about the Arab world. As an ignorant, there is something that has really surprised me when I travelled to Morocco last week:

In Morocco, some women wear the veil, some don’t; some women cover their bodies with long robes (Djellaba) and full headscarves, others wear T-shirt and jeans and other women sunbath in bikini by the swimming pool. All of them seem to live together in the same neighborhood and there is no problem at all.

This wonderful example of tolerance is something that in had already seen in Malaysia. But the difference is that virtually all women are Muslin in Morocco while in Malaysia only half of them are. The rest are Buddhist, Taoist, Hinduists or Christians and, as a result, do not wear the veil.

I enquired some local male individuals about this variety of clothing and I found out that:

  • Both western clothes and burka-like clothes are considered the result of recent foreign influence, either from the West or from more traditional Islamic countries. However the djellaba and the headscarf are tradional Moroccan clothes.
  • Many people are critical to burka-like clothes
  • Many people are open to western clothes and define them as “modern”, which is a very positive definition indeed.
  • Headscarves are not only a religious symbol. They tell you a lot about the political ideas of people wearing them, who are usually conservative.

These different kinds of fashion not only show different kinds of women and different kinds of thinking, but also reflect the debate in Moroccan society about women’s rights, about what means to a woman and what is women’s role in society. Not long time ago, there used to be a very similar debate in western countries. I think it is good this debate arouses also in the Islamic world.

The Moroccan government is worried about a possible expansion of Islamic fundamentalism in Morocco and therefore promotes moderate interpretations of the Islam, like for example showing women with and without headscarves in textbooks. But some conservative people consider this is undermining Morocco’s Islamic traditions.

Headscarves are only a small part of a much deeper dilemma:  should Morocco take laic democracies as a model or should it get inspired in more traditional Islamic countries? Burka-like clothes and bikinis are just a small side effect of these two huge foreign forces influencing Morocco and other Muslim countries in North Africa.

References:

Image: I found the image on teh blogLa Suerte Sonríe a los Audazes





Vascos de altos vuelos

10 08 2009

Este artículo sobre mi salió publicado en las sección “Vascos de altos vuelos” del diario “El Correo” en marzo de 2008.

Yo resumiría el artículo con el termino “amplitud de miras”

El artículo, escrito por Matilde Lineo es muy interesante y Matilde es una periodista estupenda, simpática y muy profesional.

«No puedo quedarme en el mismo sitio para siempre»

Después de haber visitado más de una treintena de países, este bilbaíno reside en Hong Kong desde hace dos años

02.03.08 – Matilde Lineo

Condor Andino

Cóndor Andino

Se siente «un ciudadano del mundo». Y no es para menos. Este joven bilbaíno, residente en Hong Kong desde hace dos años, asegura que a lo largo de su vida ha visitado más de treinta países: Estados Unidos, Venezuela, Australia, Singapur, Japón… hasta recalar en China. «He estado en casi todo el mundo», presume. Lo cierto es que desde pequeño le gustó viajar y es un gran amante de los idiomas. Así que llegado el momento, decidió que debía conocer otras culturas, ampliar sus horizontes personales y profesionales, y «sentir que las fronteras son de humo». En fin, un valiente aventurero.

Ya en sus años universitarios, cuando quedó primero de su promoción, se animó a pasar un curso de Erasmus en Alemania, lo que significó «multiplicar» las oportunidades profesionales. Después, cuando concluyó la experiencia, la curiosidad y las ganas de conocer ya le habían picado lo suficiente como para no parar. Así que se fue a Francia, «porque me apetecía conocer el país». Allí comenzó a trabajar para France Telecom, una empresa en la que ejerció como ingeniero de investigación y desarrollo. Después, ya en París, pasó a una gran compañía dedicada al tratamiento de agua potable del grifo.

Al mismo tiempo, conoció a una estudiante china de la que se enamoró y, cuando le nombraron coordinador de proyectos informáticos en la zona Asia-Pacífico, no lo dudó. El amor y el trabajo le guiaban hasta el gigante asiático. «Es un empleo interesante porque me permite viajar mucho. Vivo en Hong Kong, pero voy de aquí para allá, de manera que conozco prácticamente todos los países de Asia Oriental». Es comprensible que, al menos de momento, no se plantee regresar. «Tengo previsto seguir viviendo en China unos años más. Además, he estado en tantos lugares que ya no puedo quedarme en el mismo sitio para siempre», confiesa. 

Amplitud de miras 

Pedro está perfectamente adaptado a la sociedad oriental. Es feliz con la vida que lleva y se siente a gusto. «Los extranjeros en China somos admirados. La verdad es que nos tratan muy bien», revela. Y no vacila a la hora de recomendar la experiencia. «Cuando no has salido nunca de casa se ven las cosas de manera más automática. En cambio, el viajar te proporciona amplitud de miras, de mente. Yo, por ejemplo, cuando llego a un nuevo lugar siempre asumo que no sé cómo van a resultar las cosas», relata. Una declaración de principios en toda regla.

Aunque si este bilbaíno tiene que destacar «algo negativo» del gigante asiático, lo tiene bastante claro. «¿La contaminación que hay es monstruosa!», exclama tajante. Y asegura que el cielo de Bilbao es algo que echa de menos. «Aquí no lo ves de ese color tan azul por ningún sitio», desvela el ingeniero. 

A pesar de que no tiene en mente la vuelta al País Vasco, sí tiene previsto estrechar lazos profesionales con Bilbao. «Toda la vida laboral la he hecho fuera de allí, así que ahora me gustaría tener algún tipo de conexión», concluye. Lo intentará, a ver si lo consigue.

«Entré en un bazar chino de Bilbao y les hablé en mandarín»

Completamente alucinados. Así se quedaron los comerciantes que regentan un ‘Todo a cien’ en la capital vizcaína cuando Pedro [...] se dirigió a ellos en su propio idioma. Seguro que nunca se hubieran imaginado que les podría ocurrir algo así. «Hace un tiempo entré en un bazar chino en Bilbao y les hablé en mandarín. ¿Se quedaron muy sorprendidos!», revela el bilbaíno. La conversación que mantuvieron fue muy sencilla. «Me contaron de dónde venían, me recomendaron que visitara su ciudad… Hablamos sobre cosas muy normales. ¿Me miraban raro! Supongo que era el primer occidental que se dirigía a ellos en mandarín», revela.

Y es que los idiomas nunca han supuesto un problema para Pedro. «Soy trilingüe. De hecho, domino el inglés, el francés y, por supuesto, el castellano», sostiene. Pero aquí no acaban sus conocimientos lingüísticos. «Hablo alemán fluido, el euskera tendría que revisarlo y controlo el mandarín a nivel conversacional. Las reuniones de trabajo las hago con un traductor, pero en la comida posterior me desenvuelvo en esta lengua», asegura. Todo un profesional.

Imagen: cóndor andino del parque nacional de Calilegua (Argentina). He tomado la imagen de esta página.








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